Las mejores cortadoras y grabadoras láser de 2026

Si has llegado hasta aquí buscando "la mejor máquina láser", conviene empezar por lo esencial: no existe una única mejor máquina. La mejor máquina láser será la que encaje con los materiales que utilizas, el tipo de trabajos que quieres realizar y tu volumen de producción. En esta guía te ayudamos a identificarla mediante tres decisiones sencillas: ¿qué materiales vas a trabajar?, ¿quieres grabar, cortar o las dos cosas? y ¿es un hobby o vas a producir en serie?

En ROBOTIX somos distribuidores oficiales de xTool en España, y lo que vas a leer viene de años asesorando a gente que compra su primera máquina y a talleres que renuevan la tercera. Si prefieres el atajo, nuestro recomendador de máquinas xTool te da una respuesta personalizada en un par de minutos. Y si prefieres entenderlo tú mismo, seguimos.

Grabar, cortar o las dos: qué hace realmente cada máquina

Antes de comparar tecnologías conviene aclarar tres verbos que se usan como sinónimos y no lo son.

Grabar es marcar la superficie: el láser quema o vaporiza una capa fina y deja un dibujo, un texto o una foto. Marcar es un grabado muy superficial, casi un cambio de color, típico en metales. Y cortar es atravesar el material de lado a lado, que exige mucha más potencia concentrada y varias pasadas o velocidad baja.

La buena noticia es que casi cualquier máquina de sobremesa hace grabado y corte con la misma cabeza. La diferencia entre una grabadora y una cortadora no está en si "puede cortar", sino en qué materiales corta y hasta qué grosor. Un equipo pequeño graba madera de maravilla y corta contrachapado fino sin problema, pero se atasca con un metacrilato de 10 mm. Ahí es donde entra la tecnología del láser, que es lo que de verdad marca la diferencia. Si solo quieres ver el catálogo completo, lo tienes en máquinas láser; si quieres elegir con criterio, vamos con lo importante.

Las tecnologías láser (y por qué lo cambian todo)

Aquí está el 90% de la decisión. Hay cinco tipos de láser en el mercado, y cada uno destaca en un terreno. Tres de ellos —diodo, CO2 y fibra— resuelven la inmensa mayoría de las compras, así que los vemos con detalle; los otros dos, IR y UV, cubren necesidades más concretas y los explicamos a continuación.

La clave para entenderlos es una sola idea: cada material absorbe unas longitudes de onda y refleja otras. Un láser trabaja bien un material cuando ese material "se traga" su luz. Por eso cada tecnología brilla con unos materiales y se queda corta con otros, y por eso conviene saber cuál es cuál.

Láser de diodo: el punto de entrada

El láser de diodo emite luz azul, en torno a los 455 nanómetros. Es la tecnología más económica y compacta, y por eso es con la que empieza casi todo el mundo. La madera, el cuero, el cartón, la pizarra y muchos plásticos absorben bien esa luz azul, así que graba y corta esos materiales con soltura.

¿Sus límites? El metal desnudo refleja el azul, de modo que un diodo solo marca metal si está recubierto o pintado (removiendo la capa). Y con los transparentes —vidrio, metacrilato claro— se lleva mal, porque la luz los atraviesa en vez de trabajarlos; hay que darles una capa de recubrimiento primero. Es, con diferencia, la gama más amplia que manejamos: la mayoría de las máquinas de entrada y sobremesa montan diodo, y para empezar es difícil equivocarse. De hecho, si tu duda es específicamente esta familia, tenemos una guía dedicada a las grabadoras de diodo.

Láser CO2: el rey de los materiales que no son metal

El CO2 trabaja en el infrarrojo lejano, a 10.600 nanómetros, y ahí ocurre algo interesante: la madera absorbe alrededor del 92 % de esa luz y el acrílico hasta el 95 %. Traducido, corta grosores mayores, más rápido y con un canto más limpio que un diodo. Si tu mundo es la madera, el metacrilato, el vidrio, la tela, el cuero o el papel, el CO2 es probablemente tu tecnología.

A cambio, pide más. Son equipos más grandes, con tubos que suelen ir de 40 a 150 vatios, muchos con refrigeración por agua, y cuestan más que un diodo. Con el metal se comporta como el diodo: solo marca si aplicas un spray específico. Nadie compra un CO2 para grabar acero; se compra para cortar y grabar todo lo demás mejor que nadie.

Láser de fibra: el especialista en metal

El láser de fibra emite a 1.064 nanómetros, una longitud de onda que el metal sí absorbe. Marca y graba de forma permanente acero inoxidable, aluminio, latón, cobre y prácticamente cualquier metal, además de bastantes plásticos técnicos. Es la herramienta del que trabaja joyería, herramienta, placas industriales o cualquier pieza metálica que tenga que aguantar sin borrarse. Donde flojea es en lo orgánico: para grabar madera en volumen es poco práctico comparado con un diodo o un CO2.

Láser infrarrojo (IR)

El láser IR trabaja también en torno a los 1.064 nanómetros y está pensado para grabar plásticos y algunos metales con gran nitidez. En la práctica suele aparecer como módulo intercambiable o integrado en equipos que combinan varias tecnologías, de modo que puedes añadir la capacidad de grabar metal a una máquina que ya usas para madera. Es una opción muy útil cuando tu trabajo con metal es puntual y no justifica una máquina dedicada.

Láser ultravioleta (UV)

El láser UV hace marcaje "en frío": trabaja con muy poca generación de calor, lo que permite marcar con altísima precisión materiales delicados que otras tecnologías dañarían. Es la tecnología idónea para electrónica, vidrio, cerámica o plásticos sensibles, y por eso se usa mucho en marcaje industrial y de producto donde el acabado fino es crítico. Es la más especializada de las cinco, y también la que menos gente necesita, pero cuando encaja no tiene sustituto.

¿Y las máquinas que combinan varias tecnologías?

Aquí está la tendencia de los últimos años. En vez de comprar dos máquinas, muchos equipos de gama media-alta montan diodo más fibra o infrarrojo en el mismo cuerpo: el diodo se encarga de la madera y los orgánicos, y el módulo infrarrojo del metal. Es la respuesta lógica para quien no quiere renunciar a ningún material sin llenar el taller de aparatos. Puedes ver qué equipos combinan tecnologías —y qué cambia entre una generación y la siguiente— entre nuestras grabadoras láser y cortadoras láser.

Tecnología Longitud de onda Destaca en No es lo suyo Para quién
Diodo ~455 nm (azul) Madera, cuero, cartón, plásticos Metal desnudo, transparentes Empezar, hobby, versatilidad
CO2 10.600 nm Madera, acrílico, vidrio, tela, papel Metal (solo con spray) Trabajar madera y acrílico
Fibra 1.064 nm Metales, plásticos técnicos Orgánicos en volumen Trabajar metal
IR ~1.064 nm Grabado fino de plásticos y metales Corte de orgánicos Añadir metal a un equipo de madera
UV Ultravioleta Marcaje de precisión sin calor Corte, uso generalista Electrónica, vidrio, materiales delicados

Qué mirar antes de comprar: los seis criterios que de verdad importan

Ya sabes qué tecnología pide tu material. Ahora, dentro de esa familia, hay seis cosas que separan una compra acertada de un arrepentimiento. Este es el punto donde más gente se equivoca, casi siempre por fijarse solo en el precio.

  1. El material que vas a trabajar. Es el primero por algo: decide la tecnología, y la tecnología decide casi todo lo demás. Si aún dudas, vuelve al apartado anterior antes de seguir.
  2. La potencia. Más vatios significan cortar más grueso y más rápido, no "grabar mejor". Un diodo de gama de entrada te sobra para grabar y cortar contrachapados finos; si vas a cortar metacrilato grueso a diario, necesitas subir de potencia o pasar a CO2. No compres potencia que no vas a usar, pero tampoco te quedes corto pensando en el precio de hoy.
  3. El área de trabajo. ¿Qué tamaño de pieza vas a meter? Y ojo al paso, esa apertura que dejan algunas máquinas para grabar objetos más largos que la propia bandeja. Si trabajas tablones, letreros o piezas alargadas, es la diferencia entre poder hacerlo o no.
  4. La seguridad y la extracción de humos. Grabar y cortar produce humo, y parte de ese humo no es inofensivo. Las máquinas cerradas con filtración son mucho más agradables —y sanas— para tener en casa o en un local pequeño. Una abierta pide extracción hacia el exterior sí o sí. No es un extra: es parte de la compra.
  5. El software y la curva de aprendizaje. Una máquina potente con un software incómodo se usa la mitad. Mira si el programa está en español, si tiene biblioteca de materiales con ajustes ya hechos y si la comunidad comparte parámetros. Empezar rápido cuenta más de lo que parece.
  6. El soporte y la garantía. Con el uso, cualquier máquina acaba necesitando una revisión o una pieza. Poder contar con soporte técnico en tu idioma y con recambios disponibles marca una gran diferencia en el día a día, y es una de las razones por las que muchos usuarios prefieren comprar a un distribuidor oficial antes que importar un equipo sin respaldo.

Qué máquina según tu perfil

Con la teoría clara, veamos casos concretos. Estos son los cuatro perfiles que más nos encontramos, con una recomendación para cada uno.

Empiezas ahora, es un hobby o el presupuesto manda

Para este caso, un diodo de entrada es la opción más sensata. Vas a grabar madera, cuero, cartulina y a cortar contrachapados finos, que es lo que quiere hacer la mayoría de la gente al principio, y lo vas a hacer por una fracción de lo que cuesta cualquier otra tecnología. Hay grabadoras láser asequibles que valen mucho la pena, siempre que tengas presentes sus límites: no están pensadas para cortar metacrilato grueso ni para grabar acero. Como primer paso para descubrir si el grabado láser te engancha —y suele enganchar— es difícil encontrar una puerta de entrada mejor. Si es tu caso, puedes empezar por la selección para creadores y makers.

Personalización y pequeño negocio

Aquí ya cuentan la rapidez de puesta en marcha, la repetibilidad y, muchas veces, la portabilidad. Si vendes productos personalizados, montas en ferias o trabajas en un espacio compartido, valorarás una máquina cerrada, con buena cámara de posicionamiento y un flujo de trabajo ágil que te permita producir tanda tras tanda sin recalibrar. El diodo sigue siendo válido, pero empieza a compensar mirar equipos que combinen tecnologías si tus encargos mezclan madera y metal.

Producción, taller o uso industrial

Cuando el láser trabaja horas cada día, cambian las prioridades: fiabilidad, área grande y ciclo de trabajo. Un CO2 de mayor formato para cortar no-metales en serie, o una fibra si tu producto es metálico. A este nivel la garantía y el soporte técnico dejan de ser un detalle para convertirse en parte del coste de producción: una máquina parada es dinero que no entra. Para este escenario, la selección para empresas es el punto de partida.

Trabajas sobre todo el metal

Si tu día a día es acero, aluminio o latón, la recomendación es clara: fibra o infrarrojo. Es la única familia que marca metal de forma permanente sin recubrimientos ni sprays. Y si además necesitas grabar madera de vez en cuando, vale la pena mirar los equipos duales antes de comprar dos máquinas separadas.

Láser portátil: cuándo compensa de verdad

Hay una categoría que las guías suelen ignorar y que a mucha gente le resuelve la vida: el láser portátil. Hablamos de equipos pequeños y ligeros, pensados para llevar el láser al objeto en vez de meter el objeto en el láser.

¿Cuándo tiene sentido? Cuando marcas piezas grandes o fijas que no caben en una máquina cerrada, cuando trabajas fuera del taller —ferias, clientes, instalaciones—, o simplemente cuando el espacio es un lujo y no puedes dedicar media mesa a un equipo fijo. A cambio, aceptas un área de trabajo menor y, al ser abiertos, más responsabilidad con la seguridad: gafas adecuadas y buena ventilación no son negociables. Para quien necesita movilidad, un portátil bien elegido es la diferencia entre poder aceptar un encargo o rechazarlo.

La mejor máquina láser según lo que vayas a hacer

Con todo lo anterior sobre la mesa, el resumen accionable es este:

  • Trabajas madera y acrílico → CO2 si buscas producción y acabado; diodo si empiezas o el presupuesto aprieta.
  • Trabajas metal → fibra o infrarrojo.
  • Quieres empezar y probar de todo un poco → diodo, la puerta de entrada más versátil y económica.
  • Mezclas madera y metal a diario → un equipo dual que combine diodo y fibra.

Ninguna de estas recomendaciones te ata a un modelo concreto: son familias de máquinas. Pero como distribuidores de xTool nos lo preguntáis constantemente —"vale, ¿y qué máquina vuestra es esa?"—, aquí lo aterrizamos.

Qué máquina de xTool encaja en cada caso

xTool organiza su catálogo en varias gamas, y cada una responde a uno de los perfiles de arriba. Esta tabla te sitúa; el precio y las especificaciones exactas de cada modelo los tienes siempre al día en su ficha, así que aquí nos quedamos con lo que no cambia: para qué está pensada cada una.

Si eres… Gama xTool que mirar Tecnología Ideal para
Principiante o hobby versátil S1 Diodo (cerrada) Empezar con madera, cuero y corte de materiales finos con seguridad
Creador que quiere hacer de todo M1 Ultra / M2 Diodo (+ corte e impresión) Personalización variada, incluso impresión a color en el mismo equipo
Quien necesita movilidad F2 Diodo / infrarrojo Grabado portátil y rápido, dentro y fuera del taller
Quien mezcla madera y metal F1 Ultra / F2 Ultra Fibra + diodo Trabajar orgánicos y metal sin cambiar de máquina
Producción en madera y acrílico P2S / P3 CO2 Cortar y grabar madera, acrílico, vidrio o tela en serie y con buen acabado
Trabajo sobre metal / industrial MetalFab Fibra Marcar, grabar y soldar metal en entorno profesional
Marcaje de precisión en materiales sensibles F2 Ultra UV Ultravioleta Marcaje "en frío" sobre electrónica, vidrio o plásticos delicados

Puedes ver cada gama con sus modelos y comparar generaciones dentro de una misma serie en nuestras categorías de cortadoras láser y grabadoras láser, donde encontrarás las especificaciones y el precio actualizados de cada equipo.

¿Te lo concretamos en un modelo? Responde cuatro preguntas y nuestro recomendador te dice qué máquina xTool encaja con lo que quieres hacer.
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Materiales que nunca debes cortar con láser (aunque la máquina pueda)

Este apartado no lo verás en muchas guías, y debería estar en todas. Hay materiales que un láser corta técnicamente sin problema, pero que jamás deberías meter en la máquina por tu salud y por la de tu equipo.

El caso más importante es el PVC —y el vinilo, que suele ser PVC—. Al calentarlo, el láser libera cloro y ácido clorhídrico: gases tóxicos para respirar y corrosivos para las lentes, los raíles y la estructura de la máquina. No hay ajuste seguro ni ventilación que lo arregle, así que el vinilo nunca debe cortarse con láser. Si no estás seguro de si una plancha es PVC, no la pases por el láser hasta confirmarlo.

Ahora bien, "no con láser" no significa "no se puede". El vinilo se corta perfectamente con cuchilla, y algunas máquinas combinan las dos cosas: las gamas que incorporan módulo de corte por cuchilla —como la M1 Ultra— cortan vinilo, papel adhesivo o tela sin problema y sin ningún riesgo, porque no interviene el calor. Es la vía correcta para trabajar estos materiales.

Con láser, además del PVC, conviene evitar el ABS, que desprende cianuro y tiende a fundirse en vez de cortar limpio, y el policarbonato, que se quema y genera un humo denso. La regla es sencilla: ante la duda sobre un plástico, comprueba qué es antes de cortarlo con láser. Una máquina láser es una inversión, y merece la pena dedicar un minuto a identificar el material.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre una cortadora y una grabadora láser?

Casi todas las máquinas de sobremesa hacen las dos cosas con la misma cabeza; grabar marca la superficie y cortar atraviesa el material. La diferencia real está en qué materiales y qué grosores maneja cada equipo, y eso depende sobre todo de su tecnología y su potencia, no de la etiqueta.

¿Cuánto cuesta una máquina láser y hay opciones baratas que valgan la pena?

Hay un rango enorme, desde diodos de entrada muy asequibles hasta equipos de fibra o CO2 de varios miles de euros. Las grabadoras de diodo baratas valen la pena para empezar, siempre que asumas sus límites (nada de metal desnudo ni grosores grandes). Puedes ver precios actualizados por gama en nuestras grabadoras láser y cortadoras láser.

¿Qué láser necesito para grabar metal?

Fibra o infrarrojo (1.064 nm). Son las únicas tecnologías que marcan metal de forma permanente sin recubrimientos. Un diodo o un CO2 solo marcan metal si lo pintas o le aplicas un spray específico.

¿Un láser de diodo sirve para empezar?

Es justamente la mejor forma de empezar: económico, compacto y de sobra para grabar madera, cuero o cartón y cortar contrachapados finos. Es lo que recomendamos a la mayoría de quienes se estrenan en el grabado láser.

¿Puedo cortar y grabar con la misma máquina?

Sí. Prácticamente cualquier máquina hace ambas cosas ajustando velocidad y potencia. Lo que cambia es hasta qué grosor corta según su tecnología.

¿Qué potencia necesito?

Depende de si cortas o solo grabas. Para grabar, una gama de entrada sobra. Para cortar grosores importantes, necesitarás más vatios o directamente un CO2. Más potencia es más capacidad de corte, no mejor grabado.

¿Necesito extracción de humos en casa?

Sí. Cualquier grabado o corte genera humo, y en un espacio cerrado hace falta filtración o salida al exterior. Las máquinas cerradas con purificador lo ponen fácil; con una abierta, la extracción es obligatoria.

En resumen

No hay una máquina que sea la mejor para todo, sino la que encaja con tu material, tu volumen y tu presupuesto. Ahora tienes el criterio para reconocerla: material → tecnología → perfil. Y si quieres que te ayudemos a concretarla en un modelo, nuestro recomendador de máquinas xTool lo hace en dos minutos, con un equipo detrás que conoce estas máquinas y ofrece soporte técnico en España. Sea cual sea tu elección, lo importante es que encaje con lo que quieres hacer.

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