Los robots llegaron, pero ¿se usan?
Hay un armario en muchos centros educativos españoles que lo dice todo.
Dentro: robots sin estrenar, kits en sus cajas originales, cables enrollados con precisión quirúrgica. Fuera: un profesor con 25 alumnos, 30 horas lectivas y la LOMLOE encima de la mesa.
El kit llegó. La solución, todavía no.
Los robots llegaron, pero ¿se usan?
El programa Código Escuela 4.0 destinó solo en 2023 cerca de 300 millones de euros para llevar robótica y programación a los centros públicos y concertados de todo el país. De esa cantidad, 199 millones fueron directamente a equipamiento: robots, placas programables, maletines, sensores. Más de 17.000 centros escolares recibieron material.
Es una inversión histórica. Y era necesaria.
El problema es lo que vino después, o más bien, lo que no vino.
Tres problemas que el equipamiento no resuelve
El robot cambia, la plataforma también. Cada fabricante tiene su propio entorno de programación. El robot de Infantil usa una ‘app’. El de Primaria, otra. El de Secundaria, otra distinta. Esto significa que cada vez que el alumno avanza de etapa, empieza de cero. No hay progresión. No hay continuidad. Y el docente tiene que aprender una herramienta nueva cada vez que cambia el material.
Las actividades no están vinculadas al currículo. Tener un robot no es tener una metodología. La mayoría de los kits incluyen fichas de actividades (si las incluyen) pensadas para demostrar que el robot funciona, no para desarrollar las competencias específicas que exige cada Comunidad Autónoma y la LOMLOE. El docente recibe el material y tiene que construir él solo el puente entre el robot y el currículo. Ese puente no viene en la caja.
La gestión del aula se vuelve insostenible. Organizar una sesión de robótica con 25 alumnos, materiales compartidos, niveles distintos y sin un protocolo claro es agotador. Para un docente ya saturado de gestión, esa fricción añadida es suficiente para que el proyecto quede en pausa indefinida. Primero una semana. Luego un mes. Luego el armario.
El fondo de la cuestión
Dotar de tecnología sin dotar de metodología es como equipar un quirófano sin formar a los cirujanos. El equipamiento es condición necesaria. No es condición suficiente.
Los centros que están consiguiendo que la robótica funcione de verdad, que el alumnado desarrolle pensamiento computacional de forma progresiva, que el profesorado se sienta seguro, que los equipos directivos puedan demostrar resultados, tienen algo en común: un sistema consistente detrás de la robótica.
No el robot más avanzado. No la plataforma más moderna. Un sistema redondo.
Una pregunta para cerrar
¿Está usando tu centro el material que recibió con Código Escuela 4.0? ¿O todavía está en el armario?
Nos interesa saber qué está pasando en los centros de verdad, no solo en los informes.
Si quieres ver cómo funciona un modelo pensado para que el acompañamiento no desaparezca después de la formación, aquí tienes un vídeo de 2 minutos de ROBOTIX C360.